El Jueves Santo se celebra:
- la última cena,
- el lavatorio de los pies y el Mandamiento del Amor,
- la institución de la Eucaristia y el Sacerdocio y
- la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.
La institucion Eucaristía
Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos.
El lavatorio de los pies
La noche en el huerto de los Olivos
En la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.
En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.
En este día se leen las siguientes lecturas bíblicas:
- Libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14;
- Primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 11, 23-26;
- Evangelio según San Juan 13, 1-15.
Los monumentos y la visita de las siete iglesias
La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.
En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.
Jesús concedió a los apóstoles la participación plena en su sacerdocio ministerial.
Fue al darles el mandato: «Haced esto en memoria mía…», juntamente con el anuncio de su entrega y de su muerte. Por la celebración de aquella cena, el apóstol (el sacerdote-ministro) hace las veces de Cristo (“in persona Christi”) re-actuando todo el sacrificio redentor. Es como si Jesús hubiese dicho: “hagan esto para hacerme presente entre ustedes a Mí que me entrego, y como signo de mi permanencia en medio de ustedes. He aquí mi Cuerpo presente siempre en la Iglesia. Les doy esta muestra de que estoy presente. Estoy presente siempre que quieran”. El misterio de la entrega total de Jesús llevó consigo el que, por ministerio de sus sacerdotes, Él se haga presente en cada acción sacramental de la Iglesia.
Pero hay otro sacerdocio, el de cada uno de nosotros, por el Bautismo, y en el que está obedecer radicalmente el mandato de Jesús “hagan esto”, es decir, entregar la vida: el propio cuerpo y la propia sangre derramada por la honra del Padre y por la salvación de los hermanos. Este sacerdocio básico es para todos los bautizados. Cada uno tiene que vivir intensamente este su sacerdocio.
Es importante agradecer profundamente el que nos haya dejado su sacerdocio: el bautismal y el ministerial. Ser consciente de ello y agradecer.
Sugerencias para vivir esta fiesta
- Dedicar un tiempo a la adoración a la Eucaristía
- Hacer la visita de las siete iglesias.
El Jueves Santo se celebra:
- la última cena,
- el lavatorio de los pies y el Mandamiento del Amor,
- la institución de la Eucaristia y el Sacerdocio y
- la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.
La institucion Eucaristía
Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos.
El lavatorio de los pies
La noche en el huerto de los Olivos
En la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.
En la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.
En este día se leen las siguientes lecturas bíblicas:
- Libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14;
- Primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 11, 23-26;
- Evangelio según San Juan 13, 1-15.
Los monumentos y la visita de las siete iglesias
La Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.
En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.
Jesús concedió a los apóstoles la participación plena en su sacerdocio ministerial.
Fue al darles el mandato: «Haced esto en memoria mía…», juntamente con el anuncio de su entrega y de su muerte. Por la celebración de aquella cena, el apóstol (el sacerdote-ministro) hace las veces de Cristo (“in persona Christi”) re-actuando todo el sacrificio redentor. Es como si Jesús hubiese dicho: “hagan esto para hacerme presente entre ustedes a Mí que me entrego, y como signo de mi permanencia en medio de ustedes. He aquí mi Cuerpo presente siempre en la Iglesia. Les doy esta muestra de que estoy presente. Estoy presente siempre que quieran”. El misterio de la entrega total de Jesús llevó consigo el que, por ministerio de sus sacerdotes, Él se haga presente en cada acción sacramental de la Iglesia.
Pero hay otro sacerdocio, el de cada uno de nosotros, por el Bautismo, y en el que está obedecer radicalmente el mandato de Jesús “hagan esto”, es decir, entregar la vida: el propio cuerpo y la propia sangre derramada por la honra del Padre y por la salvación de los hermanos. Este sacerdocio básico es para todos los bautizados. Cada uno tiene que vivir intensamente este su sacerdocio.
Es importante agradecer profundamente el que nos haya dejado su sacerdocio: el bautismal y el ministerial. Ser consciente de ello y agradecer.
Sugerencias para vivir esta fiesta
- Dedicar un tiempo a la adoración a la Eucaristía
- Hacer la visita de las siete iglesias.





