Nuestra Patria cumple 200 años. Nuestra historia aún es reciente, nuestra identidad no se terminó de escribir. Todavía no somos ni una Nación grande con tiempos difíciles, ni un país perdido con pasajes de esplendor. Argentina no es corrupta, tiene corrupción; no es pobre, hay pobreza; no es injusta, hay injusticia. Argentina no es chata, todavía no se animo a volar.
Ya es tiempo de que seamos nosotros, los jóvenes, quienes decidan los párrafos da la historia que aún no se pudo escribir. Debemos ser nosotros, los jóvenes, los atrevidos que se decidan por construir una Argentina Nueva. ¿Pues que nos queda si nosotros, los propios representantes de la esperanza, dejamos de soñar?
Nuestra Patria cumple 200 años. Ya es tiempo suficiente para considerarnos Argentinos, y a Argentina, nuestro País.
Les planteo y me planteo este pensamiento para que no se nos pase por alto este momento, y para que seamos concientes de que incluso la indiferencia es una opción por la omisión.
¿Que vamos a hacer como Juventud de Schoenstatt con la responsabilidad y el enorme privilegio de ser la generación de Jóvenes en el Bicentenario de nuestro País?





