Rezar es un ARTE. Es decir, no es un discurso lógico que se aprende, una fórmula que se aplica para despejar una incógnita, un esfuerzo por “poner la mente en blanco”. Tampoco es un puro sentimiento, ni una aparición de ángeles que me revelarán un secreto escondido desde hace siglos.
Rezar es una mezcla de todo esto y mucho más. Tiene parte discursiva como también de diálogo. Exige constancia en el entrenamiento, como todo lo grande en la vida. Hay que centrar la mente en Dios, abrir el corazón para sentirlo y adentrarse en el misterio de la relación de Dios con cada persona. Es por último una decisión: no me voy de acá sin hablar con Dios y sin intentar al menos escucharlo.
Se trata de hacer como el pintor, que mezcla colores y los combina de tal modo que hace que su obra sea única. El gran pintor es Dios, los colores son los acontecimientos alegres, difíciles y desafiantes de la vida, el pincel es cada uno de nosotros. No se puede pintar sin estos 3 elementos. No se puede rezar sin Dios, sin nosotros, sin la vida.
Rezar es hablar con Dios y sobretodo escucharlo. ¿Pero cómo escuchar a Dios? No es fácil, tampoco imposible, porque Dios quiere que nos comuniquemos con Él. Dios nos habla en nuestra vida, que es lo único que tenemos para conectarnos con Él y que Él mismo nos la dio.
Lo intentaremos escuchar y hablar con Dios, a través de 10 pasos, que cada uno puede seguir al pie de la letra, relativamente al pie de la letra o lejanamente al pie de la letra. Somos seres libres y dotados de inteligencia. El gran y el único maestro de la oración es el Espíritu Santo y aquella persona que está llena del Espíritu Santo, nuestra querida Mater. A Ella le pedimos que se corone en el aprendizaje del arte de rezar.
10 Pasos para REZAR (es decir PARA ESCUCHAR Y HABLAR CON DIOS)
- Querer rezar
- Empezar
- Fijarse un tiempo determinado y cumplirlo (puede ser entre 10 minutos y una hora)
- Hacer silencio, serenar los pensamientos, hasta llegar a sentir y escuchar los latidos del corazón (5 minutos)
- Invocar al Espíritu Santo con la oración del Hacia el Padre. Rezar esta oración lentamente. Rezarla 2 (dos) veces
- Mirar al Santísimo. Es el mismo Jesús que quiere hablarme a lo íntimo del corazón
- Contarle a Dios lo que estoy viviendo. Puedo hacerlo recordando lo que me pasó a lo largo del día de hoy, del día de ayer o de los últimos días. Contarlo lo bueno, lo desafiante, lo nuevo y lo difícil.
- No ponerse mal si pareciera que el tiempo no pasa más y me distraigo. Dejar decantar todos esos pensamientos. Me puede ayudar para la concentración tener un cuaderno personal, donde voy escribiendo mis diálogos con Dios, lo que me va quedando, los pensamientos e inspiraciones que aparecen.
- Agradecer, pedir ayuda, pedir perdón, ponerme a disposición de Dios en lo que me pida y/o plantee.
- Hacer silencio (5 minutos) y terminar renovando mi Alianza de Amor con María o consagrándome a Ella.





